Cómo vivir con perros y no morir en el intento

Cuando decidimos incorporar en nuestras vidas y en nuestras casas a un nuevo miembro, peludo y de cuatro patas, todo parece un camino de rosas. Nos encontramos alegres, pletóricos porque vamos a tener un compañero de juegos, aventuras y va a ser el que nos caliente los pies a la hora de la siesta. Será el que nos acompañe a dar largos paseos por el campo jugando y corriendo a sus anchas. Le lanzaremos una pelota o un palo y correrá alegremente a recogerlo y nos lo traerá de vuelta para que sigamos jugando con él.

Y todo esto está muy bien, pero… una vez nuestro nuevo amigo se instala en casa empieza lo que no habíamos pensado o planificado. Como solo es un pequeño cachorrito hace pis y caca a todas horas y en cualquier sitio. Tendremos que empezar a enseñarle a hacer sus cosas en la calle. Pero resulta que todavía no está vacunado y no puede pisar la calle. A comprar un empapador o en su defecto a llenar la casa de papel de periódico. Cómo es un enano y nos hace mucha gracia, le dejamos campar a sus anchas. Craso error. En unas pocas semanas se habrá adueñado de toda la casa. Luego llega la etapa en la que lo muerde todo. Adiós sillas, mesas, sofá… y todo aquello que pille a su paso. Empezamos a desesperar. Cuando, por fin, podemos sacarlo a la calle no sabe andar con correa. Hay que armarse de valor y enseñarle dando paseos cortos que también aprovecharemos para que aprenda a hacer pis en la calle. Pero… se distrae con todo y el pis lo deja para cuando entra en casa. Nos resignamos. 

Cuando ya no quedan sillas, ni mesas, ni sofá sanos pero ya pasea por la calle descubre que hay un mundo entero por explorar más allá de nuestro lado y ale!!! echa a correr y no eres capaz de «cazarlo» para que no se pierda ni le pase nada. Se te empiezan a poner los pelos de punta y piensas: pero dónde me he metido??

Ahora parece que ya no le llama tanto la atención destrozar la casa. Acaba de entrar en la adolescencia y todo su afán es escaparse de tu lado. Decides no volver a soltarlo. Y entonces empieza a caminar tirando de la correa. Uffff!!! Otra vez desesperad@. En este punto crees que nunca vas a tener un perro «normal» que sepa hacer todo aquello que tú habías planeado hacer con él. Parece que quiere llevarte la contraria en todo. Y es entonces cuando empiezas a leer, estudiar, informarte… y cuanto más lees, estudias y te informas más loc@ te vuelves porque no sabes cómo manejar tanta información.

Tú, que solo quieres lo mejor para tu perro, empiezas a poner en práctica todo lo que has ido aprendiendo. Menuda labor!!!! Pero el animalito parece no responder a ninguna de tus peticiones y no sabes bien si es que tienes un perro tontito o el tontito eres tú y no sabes enseñarle nada. Sigues leyendo, estudiando e informándote. Cada vez tienes más lío en la cabeza. Pero perseveras.en la educación de tu mascota y después de un par de años de lucha parece que tienes un perro medio educado. Y entonces… llega otro cachorro!!!!!! Horror!!!! Pero ya que está en casa no lo vas a echar, por supuesto. Otra vez a empezar!!! Pero ahora se ha duplicado el trabajo, el esfuerzo y el tiempo que tendrás que dedicar a esos dos angelitos.

Con todo lo que has conseguido aprender después de leer, estudiar e informarte concluyes que tienes que salir a pasear tres veces diarias. Dicen los entendidos que cada uno de tus perros tendrá que hacer, al menos, uno de esos tres paseos él solo y durante una hora. Lo que supone dos horas para dos perros. Tendrás que proporcionarles estimulación mental. Para ello agudizarás el ingenio para inventar juegos que le diviertan, le hagan pensar y gastar energía. También hay que tener en cuenta que no podemos descuidar el olfato. Otros veinte minutos entretenida. No pueden faltar los 15 minutos de entrenamiento diario con cada uno de tus perros y por supuesto tienes que jugar con ellos un rato. Y por si esto te parece poco, no estaría de más darles un masaje relajante y una sesión de caricias. Además tienes que prepararles la comida, bañarlos, cepillarlos…

Has contado las horas que te va a llevar atender a los perros cada día? Yo sí. Y por eso me pregunto cómo se puede vivir con perros y no morir en el intento.

EMPEZAMOS

El proyecto de este blog surgió hace ya varios años. Cuando no ha sido por una cosa, ha sido por otra que no había conseguido ponerlo en marcha. Ahora ya es una realidad y espero poder continuar escribiendo con frecuencia.

Aquí voy a tratar, sobre todo, de temas caninos ya que con esa idea se creó el blog. Aunque no soy ninguna experta en el tema me gustaría hablar aquí de el día a día de la convivencia con perretes.

Otto, Gloria y Brother (de izda a dcha)

Para empezar nos vamos a presentar. Yo soy Gloria, la humana que se va a encargar de escribir y ellos son Otto ( mestizo de 4 años) y Brother (teckel de 20 meses) y serán los encargados de proporcionar temas para el blog